miércoles, 4 de abril de 2018

MÉXICO: DECLARACIÓN POLÍTICA DEL 31 DE MARZO


ELEGIMOS LUCHAR
CONFERENCIA NACIONAL

DECLARACIÓN POLÍTICA


Hermanos, hermanas, compañeros, compañeras, camaradas…

Estamos saludando la memoria de los mártires del pueblo que han ofrendado su vida con generosidad en aras de la revolución proletaria.

Estamos homenajeando a nuestros camaradas Faustino Acevedo Bailón (4 de Mayo de 2006), Alfredo Errestre Vásquez (13 de Octubre de 2007), Rosalino Días Barrera (31 de Octubre de 2008) y Paulino Salud Landiz (4 de Mayo de 2009), caídos en combate contra grupos paramilitares en San Blas Atempa, a nuestros compañeros María Nieves Catarino, Perfecto Amador Mayoral, Mateo Roberto López y Ángela Osorio Melo quienes murieron lejos de sus costumbres y su comunidad de origen: San Miguel Copala, siendo víctimas del desplazamiento forzado por parte de grupos paramilitares; estamos rindiendo honores a nuestro entrañable camarada Javier López Martínez, Comandante Rojo, combatiente popular y ex preso político quien falleciera el pasado 19 de Marzo en la comunidad rebelde de Francisco Villa, la misma que con sus manos construyó junto a cientos de familias proletarias que tomaron un fraccionamiento completo para poder habitarlo y ponerlo al servicio de la revolución.  

En memoria de todos estos compañeros, DECLARAMOS:

Hace más de 500 años que se nos ha impuesto una guerra de dominio, despojo y opresión que ha derivado en esclavitud y explotación, en terror contra nuestros pueblos.

En esta guerra injusta hemos conocido la violencia de las clases explotadoras, el engaño y las transfiguraciones de generaciones enteras de tiranos, donde los opresores de hoy: burgueses burocráticos y compradores, latifundistas e imperialistas, son los herederos del poder de los conquistadores de ayer.

Nos arrebataron la tierra y quisieron destruir nuestra identidad, nuestra cultura, nuestra memoria. Para ese fin le cambiaron de nombre a los lugares, nos impusieron su gobierno, su religión, su lengua. Por eso sostenemos que ni su Nueva España, ni su imperio, ni su República nos han representado.

Convirtieron en días no laborables las fechas de sus falsas revoluciones, simularon festejos en centenario y bicentenario, mientras desmantelaban las conquistas de la clase trabajadora, mientras desmantelaban las tierras comunales. Lo que tanta sangre le ha costado al pueblo en sus luchas, lo han demolido, lo han vendido, lo han destruido y pervertido. Para ese fin han contado con innumerable cantidad de lacayos y corifeos del régimen, muchas de las veces desde la llamada “izquierda legal” o bien, desde el campo del revisionismo contemporáneo que pretende desarmar ideológicamente al proletariado y los pueblos para traficar con sus luchas con discursos y fraseología revolucionaria que al final de cuentas llama a votar por el tirano en una de sus diversas versiones, las “más progresista”, la “menos peor”.

Quisieran arrasar con nuestra clase y con nuestras comunidades, y cuando se topan de frente con la respuesta de los trabajadores y los pueblos, inicia la represión, la cual aumenta de tono, yendo de lo selectivo a lo masivo, primero para disuadir y luego para tratar de extirpar el mal de raíz.

Pero los opresores no conocen el problema de raíz. Tampoco les cuadran las cuentas y desconocen la geografía nacional.

A ese fin responde el terrorismo de estado y la guerra contra el pueblo que se profundiza a la par que lo hace la crisis del capitalismo burocrático y los latifundios, dependientes todos del imperialismo, principalmente el norteamericano.

Los miles de muertos y desaparecidos, los cientos de presos políticos, el desplazamiento forzado de pueblos, el despojo de tierras y territorios, en fin, la persecución fascista contra el pueblo trabajador es precisamente el acto reflejo de esta guerra injusta a la que es preciso oponer la fuerza organizada de los trabajadores de la ciudad y el campo. ¡Decimos que la rebelión se justifica!

En este mismo contexto, la democracia electoral en México sigue siendo una farsa y su reformas electorales sólo han sido barnices de legitimación de un régimen antipopular, un régimen donde ningún partido electoral representa al pueblo trabajador, porque todos esos partidos han sido formados, pagados, asesorados, dirigidos y orientados por las clases dominantes y sus diversas facciones.

No olvidamos que el PRI, el PAN, el PRD, el PVEM, el “Movimiento Ciudadano”, el PES, el PANAL, etc. son partidos de la gran burguesía y han votado una y mil contra-reformas antiobreras y antipopulares en beneficio de sus amos, como buenos administradores del régimen.

Tampoco olvidamos que las agendas políticas de esos partidos y partiduchos, incluidos los socialdemócratas como MORENA y PT, son diametralmente opuestas a las demandas más sentidas de la población, no dicen nada respecto a los presos políticos, los desaparecidos, los asesinados, los pueblos desplazados, el despojo de tierras, la violencia sistémica del patriarcado sobre las mujeres, principalmente sobre las mujeres del pueblo, etc.

Las agendas de todos esos partidos y partiduchos, así como las agendas de todos sus candidatos, son las agendas de los explotadores: las del imperialismo, las de las burguesías criollas y serviles, la de los grandes latifundistas y todos los enemigos del pueblo.

Nos quieren dar con el voto la posibilidad de elegir a quienes habrán de aplastarnos cada seis años desde el poder burgués, a los traficantes de nuestro sudor, a los mercenarios de turno. Es como una representación perversa donde el público condenado podrá elegir a su verdugo para luego postrarse humildemente bajo la soga o la guillotina. Eso quieren los de arriba, los dueños de todo, los parásitos de siempre.

Y para todo aquel esclavo que se niegue a elegir entre fusta y yugo, siempre está la opción de la cárcel o la muerte.

Respondiendo presurosos a esa disyuntiva, los oportunistas, los reformistas y los revisionistas corren agitados dándose empellones entre sí para marcarse el lomo con el hierro caliente, unos promoviendo el voto por tal o cual candidato, otros promoviendo el voto de castigo contra todos menos uno, y otros más tratando de convencerse así mismos que las elecciones son “una forma de lucha” o que las elecciones “representan la voluntad popular”, y por eso marcan su lomo con el metal al rojo vivo para mostrar su malograda dialéctica.

Nosotros, que hemos sido esclavos, que somos hijos de esclavos y nietos de esclavos, elegimos no tener capataz, no aceptar ningún yugo, no flagelar nuestros principios con el herraje caliente, ni ser cómplices de la legitimación del régimen, ni de su imposición, ni de su transición.

Nosotros queremos venganza por el sudor, la sangre y el dolor que a nuestra clase y nuestros pueblos le han arrebatado violentamente.

Sostenemos que aún pese a las maniobras del régimen y sus lacayos, los trabajadores y los pueblos han luchado y seguirán luchando.

Nosotros hemos elegido la ruta más larga, la más difícil y la más accidentada. En esa ruta defenderemos tierra y territorios, recuperándolos, liberándolos u ocupándolos. Construiremos comunidad, retomaremos la memoria colectiva que apunta hacia el futuro. En esta ruta, el pueblo pobre trabajará uniéndose con sus iguales, con sus hermanos dispersos, fortaleciéndose, educándose, acompañándose. Compartiendo cada quien sus saberes, experiencias, derrotas, triunfos y nuevas ideas para luchar y para vencer. ¡El llamado es prepararnos para luchar y vencer!

Nuestra agenda es la tierra, la justicia, la presentación con vida de nuestros desaparecidos, la libertad de los presos políticos, el castigo a quienes asesinaron a nuestros compañeros, la vivienda y la vida dignas. Nuestras comunidades saben que la paz y la alegría solo podrán despuntar luego de que acabemos con esta guerra injusta -que es guerra contra el pueblo- que nos ha sido impuesta.

Nuestra ruta es la Revolución de Nueva Democracia y el Socialismo, ¡No hay más ruta que la nuestra!

Elegimos luchar, porque no hay partido electorero que represente al pueblo pobre.

Elegimos luchar, porque su agenda de circo electoral solo representa la legitimidad del régimen.

Elegimos luchar, porque no sabemos traficar con la sangre y la historia, no sabemos olvidar.

Elegimos luchar, porque no estaremos en la fila de atrás aplaudiendo sus burlas.

Hemos resuelto en esta Conferencia Nacional, a la luz del análisis, de la crítica y la autocrítica revolucionarias, que no seremos andamio de su encumbramiento, ni doblaremos la cerviz. Lo que haremos, en cambio, será defender los derechos del pueblo, principalmente el derecho a la rebelión.

Todavía cantamos, todavía reímos, todavía soñamos…

¡SALVO EL PODER, TODO ES ILUSIÓN!
¡SOMOS LA CHISPA QUE ENCIENDE LA PRADERA!
¡CON EL SOL ROJO, EL PUEBLO VENCERÁ!
¡QUE LOS TRABAJADORES GOBIERNEN LA PATRIA!

CORRIENTE DEL PUEBLO SOL ROJO
CONFERENCIA NACIONAL
CD. DE QUERÉTARO, 31 DE MARZO DE 2018


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